Bestiario

ELSI DEL RIO Arte Contemporáneo

Mayo-Junio 2013

Curaduría: María Carolina Baulo

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Del latín bestiarum vocabulum, un bestiario es un compendio de bestias. Con enorme difusión en la Edad Media, los bestiarios integraban volúmenes ilustrados donde se describían tanto el reino animal como vegetal y mineral. Pero como si fuera poco semejante nivel de pesquisa, se buscaba transmitir un mensaje moralizante donde se hacia una lectura del mundo como una creación divina donde cada ser cumplía una función específica establecida por Dios –un Dios cristiano occidental, por supuesto-.

 

La muestra Bestiario focaliza en la combinación de tres visiones estéticas distintas plasmadas en la fotografía, que nos proponen una mirada sobre la relación que establece el hombre con los animales; un juego entre las partes que evidencia tres universos y tres puntos de vista que pueden, asimismo, complementarse en los relatos.

 

Javier Mazzeo presenta de su serie “Recuerdo de los Animales”, obras donde se plantea una experiencia inmediata, un encuentro genuino y vital en un espacio propio de la naturaleza de los animales y donde el hombre participa como un “invitado”. Una situación anómala donde el hombre pareciera interactuar con absoluta naturalidad en un hábitat que si bien le es ajeno, no demuestra hostilidad ni incomodidad por su presencia.

 

Nestor Crovetto toma fotografías de la serie “Dípticos” donde pone a dialogar imágenes que se definen por contraste o por empatía. La semejanza o la diferencia son las que definen el carácter de las obras; el choque y la interpelación al espectador resultan inevitables. La comparación entre el hombre y el animal se hace presente en las posturas, las miradas, los entornos y las acciones.

 

Claudio Larrea completa la propuesta haciendo referencia una vez más a un espacio integrado por humanos y animales pero donde el espacio es patrimonio de los hombres y los animales son “invitados involuntarios”: inanimados, capturados por las estructuras primero y por la cámara después, se transforman en iconos detenidos en el tiempo y contenidos por el soporte arquitectónico.

 

La idea que vincula a estos tres artistas es principalmente desplegar el amplio repertorio que maneja el lenguaje de la fotografía, que no se encasilla - ya entrado el siglo XXI- en ningún compartimento estanco. Javier Mazzeo, Nestor Crovetto y Claudio Larrea logran, mediante un concepto vinculante,  construir un relato antes impensado, donde artistas que no conocen los móviles personales del otro, pueden desarrollar un discurso coherente y complementario a partir de sus obras. Y como sucede en un bestiario, el abanico del mundo animal y su contexto se ve delineado  en los discursos de los artistas y no escapa –aun cuando no sea un objetivo consiente- a la lectura de carácter moral que cada uno de los artistas hace, indefectiblemente, sobre sus propuestas; una suerte de “bestiario de la actualidad” donde una vez más, como sucediera ya en la Edad Media donde pocos podían leer –y ni hablar de comprender- estos magníficos escritos, son las imágenes las encargadas de contar la historia, transmitir el mensaje e imprimir la connotación ideológica correspondiente.