Mind Games

MUNDO NUEVO GALLERY ART

Agosto - Septiembre 2021

Curaduría: María Carolina Baulo

Sebastian Masegosa-MIND GAMES.jpg

(English Below)

We're playing those mind games together

Pushing the barrier planting seed
Playing the mind guerrilla

 Chanting the Mantra "peace on earth"
We all been playing those mind games forever

 Some kinda druid dude lifting the veil

 Doing the mind guerrilla
Some call it magic the search for the grail”

 John Lennon (1973)

 

Los grandes poetas tienen la capacidad de poder poner en palabras aquello que no es del orden de lo verbal. Es así como la letra de la canción Mind Games (1973) –perteneciente al álbum del mismo nombre- de John Lennon, me sirve como excusa para establecer un juego de palabras y darle un título a la muestra del artista plástico Sebastián Masegosa, donde todas las obras establecen entre sí una dinámica que entreteje no solamente formatos, soportes y materialidades, sino que conceptualmente plantean un “trampa ojo” para el espectador, debatiéndose su ejecución entre lo racional y lo emotivo.

 

Desarrolladas entre 2020 y 2021, este corpus de obras combinan materiales tales como ácidos, acrílicos, oleos, pintura de auto, lacas,  todos aplicados con pinceles, espátulas, lijas, así como trapos o cualquier elemento disruptivo que logre ejecutar las manchas buscadas por el artista. Obras de mediano y gran formato, altamente impactantes en su sostenida abstracción –una constante en la producción de Masegosa-, donde una paleta sintetizada en la individualidad de cada obra provoca que, paradójicamente, al presentarlas todas juntas, abarquen un abanico estridente de colores donde las técnicas mixtas dibujan recorridos inciertos plagados de espacios saturados de color con terminaciones en veladuras fluorescentes y donde cada una de las técnicas busca lograr, aun en la convivencia, cierto protagonismo dentro de los límites de su tela. Una suerte de orquesta donde cada una tiene su espacio aun cuando la interacción es condición de posibilidad para la armonía del todo.

 

En tiempos de intenso desconcierto mundial tras la pandemia, donde el afuera nos propone una batalla desquiciada contra la amenaza de la hostilidad de lo desconocido, la obra de Sebastián se gesta en las entrañas de esa incertidumbre, dejándose llevar apenas por la guía de una línea que aporta la cuota de estabilidad mínima ante la tentación que llama desde el precipicio de las pasiones incontrolables. El artista utiliza la pulsión que le prohíbe dejar de pintar como si fuese una suerte de instinto animal que lo trasciende y rescata de una realidad alienante. Sin embrago, la obra se permite el desborde dentro de la línea rígida inicial que marca la estructura que finalmente será violentada con esa impronta salvaje cuasi agresiva. Buscando un equilibrio con en el afuera, esa tarea hace eco en su obra, intentando “hacer pie” para luego jugar con los efectos visuales, generando degrades, lavados y empastes de material, llevando la técnica al extremo, dejándose fluir pasionalmente dentro de cierto margen de libertad condicionado por la línea. Pero como no todo es lo que parece, ese trazo estructural, esa línea rectora, esa guía establecida cuando aún la tela es una tabula rasa, en algún momento, pierde rigidez y se transforma en un rastro de color: la línea está allí como huella pero pierde el diseño geométrico, matemático y calculado para recibir la impronta brutal de la materia sin forma.

 

Masegosa parte de la línea razonada, luego pinta aleatoriamente, retira las cintas y rescata el armazón que necesita. Lo interesante es que aun cuando no rescata todo, la línea pensada, resiste. “(…) jugando a la guerrilla mental, cantando el mantra "paz en la tierra", todos hemos estado jugando esos juegos mentales desde siempre (…)”, dice parte de la letra de Lennon. Y es justamente ese ida y vuelta mental al que alude la obra de Sebastián Masegosa cuando se sostiene entre dos mundos opuestos y complementarios, entre lo apolíneo y lo dionisíaco, razones y pasiones entre pautas sugeridas y ejecuciones aleatorias. Su obra señala el engaño porque marca la pauta para luego alterarla o desaparecerla, porque revela la fragilidad de los equilibrios absolutos y pone en materia los juegos de la mente.

 

“We're playing those mind games together

Pushing the barrier planting seed
Playing the mind guerrilla

 Chanting the Mantra "peace on earth"
We all been playing those mind games forever

 Some kinda druid dude lifting the veil

 Doing the mind guerrilla
Some call it magic the search for the grail”

 John Lennon (1973)

 

 

The great poets have the ability to put into words what is not of the order of the verbal. This is how the lyrics of the song Mind Games (1973) –belonging to the album of the same name- by John Lennon, serves as an excuse to establish a word´s game and give a title to the exhibition of the plastic artist Sebastián Masegosa, where all the works establish among themselves a dynamic that interweaves not only formats, supports and materialities, but conceptually they pose an “eye trap” for the viewer, debating their execution between the rational and the emotional.

 

Developed between 2020 and 2021, this corpus of works combines materials such as acids, acrylics, oils, car paint, lacquers, all applied with brushes, spatulas, sandpaper, as well as rags or any disruptive element that manages to execute the stains sought by the artist. Medium and large format works, highly impressive in their sustained abstraction –a constant in Masegosa's production-, where a palette synthesized in the individuality of each work causes that, paradoxically, when presented all together, they cover a strident range of colors where the mixed techniques draw uncertain paths full of spaces saturated with color with finishes in fluorescent glazes and where each of the techniques seeks to achieve, even in coexistence, a certain prominence within the limits of its canvas. A kind of orchestra where each one has its space even when interaction is a condition of possibility for harmony of the whole.

 

In times of intense global confusion after the pandemic, where the outside proposes a deranged battle against the threat of hostility from the unknown, Sebastián's work is brewing in the depths of that uncertainty, allowing himself only to be guided by one line that contributes the minimum quota of stability before the temptation that calls from the precipice of the uncontrollable passions. The artist uses the drive that forbids him to stop painting as if it were a kind of animal instinct that transcends him and rescues him from an alienating reality. However, the work allows itself to overflow within the initial rigid line that marks the structure that will finally be violated with that wild quasi-aggressive imprint. Seeking a balance with the outside, this task echoes in his work, trying to "stand" and then play with the visual effects, generating gradients, washes and fillings of material, taking the technique to the extreme, allowing the passionately flow within a certain margin of freedom conditioned by the line. But since not everything is what it seems, that structural stroke, that guiding line, that guide established when the canvas is still a clean slate, at some point, it loses its rigidity and becomes a trace of color: the line is there as a trace but it loses the geometric, mathematical and calculated design to receive the brutal imprint of the formless matter.

 

Masegosa starts from the reasoned line, and then he paints randomly, removes the tapes, and rescues the frame he needs. The interesting thing is that even when he does not rescue everything, the thought line resists. “(…) Playing mental guerrilla, chanting the mantra" peace on earth ", we have all been playing these mental games forever (…)”, says part of Lennon's lyrics. And it is precisely that mental back and forth that Sebastián Masegosa's work alludes to when it is held between two opposite and complementary worlds, between the Apollonian and the Dionysian, reasons and passions between suggested guidelines and random executions. His work points out deception because it sets the tone and then alters or disappears it, because it reveals the fragility of absolute balances and puts the mind games into matter.