Fundación Juanito

Proyecto "Dar una Mano"

CENTRO CULTURAL RECOLETA

Agosto 2011

Curaduría: María Carolina Baulo

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Si cualquiera de nosotros iniciara una investigación sobre la iconografía que representó y representa un acto solidario, en la mayoría de los casos nos encontraríamos con la imagen de al menos dos manos interactuando. Manos abiertas que esperan recibir, manos que se cierran unas sobre otras en franca comunión; las manos parecieran ser uno de los bienes más representativos de la personalidad de una persona, tanto como su mirada o el tono de su voz. Las manos nos delatan la edad, muchas veces la profesión, las manos seducen, acarician, otras veces lastiman pero por lo general nos ayudan y nos permiten ayudar.


“Dar una mano” es claramente una frase hecha instaurada en todas las culturas, el sentido de preservación del hombre hace que sea un acto cuasi reflejo el ayudar al otro, siempre que de buenas intenciones estemos hablando. Y este proyecto que vincula al arte con una Fundación que protege la integridad de los niños, se vale de buenas intenciones. Sin embargo las buenas intenciones no siempre bastan y se tiene que dar paso a los actos concretos; así es como artistas de distintas generaciones, representativos de estéticas y visiones del mundo absolutamente diferentes, pensamientos antagónicos y carreras con trayectorias muy disimiles, se vinculan, aun sin conocerse muchos de ellos, para formar una red de manos solidarias que parten de objetos desnudos hasta transformarlos en más de 50 obras de arte donde el objeto se pierde en la poética que a cada uno inspira. La obras trascienden al objeto, aparece la “pincelada del artista” de la cual tanto hablaba Henri Matisse y su carácter cobra absoluta presencia; aun así, la mano como símbolo y emblema de la voluntad de ayudar, se mantiene presente.


La vida sin arte sería, a mi modesto parecer, insoportable y quizás imposible…no concibo un mundo sin creatividad porque la creatividad es inherente al ser humano. Y si además, el arte no solo cumple un rol estético sino a su vez cuestionador, contestatario y por otro lado un rol ecuménico, integrador, solidario, poniendo en juego un lenguaje que excede las palabras y apela a un entendimiento que no siempre es del orden de la razón, entonces realmente puedo confirmar tal pensamiento.

 

Me siento agradecida por la posibilidad de aportar mi trabajo para que un proyecto de esta envergadura salga adelante, orgullosa por la convocatoria de artistas que no dudaron un segundo en sumarse a una propuesta que los comprometería en el diálogo con una consigna y un objeto previamente determinados pero con la absoluta libertad de criterio para contar a través de ese objeto, su propia historia. Artistas muchos de ellos acostumbrados a participar con entusiasmo en este tipo de acciones, pero muchos otros que se enfrentan por primera vez a una experiencia de tamaña exposición. Agradezco entonces a todos los que han trabajado duro y comprometido su tiempo y su amor –dos de los bienes más preciados que tenemos-para pensar en el otro y actuar en consecuencia de ello.

 

Una vez más, el arte construye puentes entre las diferencias, un gesto solidario per se.