Semiosis Ilimitada

Martorell Art &People

Mayo 2012

Curaduría: María Carolina Baulo

1-MICKY GARCIA DEL RIO Postal frente-001

“Hasta el siglo XX inclusive las estéticas discutían cómo debía ser entendida la obra de arte, cuál era el significado auténtico, puro o acertado del hecho artístico (...) Sólo a partir de las estéticas de la apertura podemos pensar que la del autor es una proposición; una propuesta constituida a partir de una lógica (autoral) que puede enfrentarse a otra lógica, la del receptor, no necesariamente idéntica: sólo porque aceptamos que la enunciación es limitada, en el contexto de la semiosis ilimitada, es que podemos entender que el significado es algo inacabado y que adquiere completud en la recepción

Hugo Mancuso; De lo decible (2010: 237)

 

 

Hay un concepto muy interesante desarrollado por varios estudiosos en el campo de la semiótica que nos habla de la “semiosis ilimitada” como el encadenamiento de interpretaciones, tantas como personas dispuestas a interpretar. No hay forma de contener aquello que el otro vaya a interpretar sobre lo que decimos, no hay interpretaciones univocas. Esto hace que el rol del receptor del mensaje sea tan importante como el de quien comunica; el mensaje necesita de ambas partes para completarse.

 

Micky García del Río se propone construir una serie de relatos que tienen la particularidad de involucrar al espectador en la formación de sentido pero desde dos frentes distintos y complementarios. Por un lado, la obra pareciera invitarnos a descubrirla no sólo con la mirada sino con la lectura pero se nos revela inaccesible para ser leída porque no comprendemos lo que está escrito. Esta primera situación nos debate entre lo que queremos e intentamos hacer y lo que no podemos porque, literalmente, lo que vemos escrito no es comprensible. Y esto da pie a una segunda instancia donde la asignación de sentido se ve, por lo tanto, frustrada. Es entonces cuando el espectador puede superar dicha situación dando paso a su capacidad interpretativa con la ayuda de su imaginación para encontrar las referencias allí donde faltan las explicaciones.

 

Son obras en cuya abstracción se dibujan ciertas formas reconocibles, en especial los ideogramas que nos convocan y luego nos alejan cuando los encontramos inaccesibles. También una filmación en video intenta transmitirnos un mensaje, pero la falta de sonido vuelve a distanciarnos por un lado y a generar empatía por otro, cuando intentamos nosotros mismos ponerle audio a esos rostros que nos hablan en silencio.

 

El rol del arte es fundamental en este caso porque es el que nos permite tender puentes entre estos discursos que de otra forma, quedarían en el lugar del emisor y nunca llegarían a destino. Llegan a nosotros porque las obras, que son las portadoras del relato, nos dan rienda suelta para combinar ideogramas, gestos y miradas y asignarles el valor que cada uno sienta que le corresponde. Nosotros elegimos aquello que queremos leer y entender, como la semiosis ilimitada donde la permanentemente asignación de sentido hace que el desplazamiento, valga la redundancia, se produzca ilimitadamente.

 

El trabajo de Micky Gracía del Río invita a imaginar historias que de no comprometernos con la obra, quedarían flotando en el aire, inconclusas, inexistentes porque si nadie las escucha, nadie las lee y nadie las relata, las historias quedan truncas y se pierden en el tiempo. La propuesta de la artista es que el intérprete, el espectador, pueda tomar el desafío de asignarle sentido a aquello que se le presenta, que pueda inventar su propio relato, reconocer la historia escrita detrás de las pinturas y entonces sí, pueda descubrir un mundo que le es tan propio como su escritura y sus pensamientos.