DAC 3G-Dibujo Argentino Contemporáneo

Marzo-Abril 2012

Curaduría: María Carolina Baulo

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La línea. Punto de partida obligado para adentrarnos en el territorio de los dibujos, con todo lo que dicha definición trae aparejado en términos de debate y delimitación de su campo de acción. Pero la idea no es buscar aquello que el dibujo deja afuera sino todo lo que contiene porque se busca sumar propuestas estéticas, poniendo en juego el diálogo entre obras con una sintaxis única e irrepetible. El dibujo se vale de la línea como aliada para desplegar su magia, para crear imágenes con volumen, textura, profundidad, pregnancia y hasta permite intuir muchas veces, la paleta cromática que acompañaría ese relato, aun en ausencia de ella.

 

Anterior al uso de cualquier pigmento, el dibujo se convierte en germen y fundamento de gran parte de la pintura como disciplina artística, entre tantas como la arquitectura, el diseño gráfico, la cartografía, las matemáticas, por nombrar algunas. Claramente habrá quien diga que son muchísimos los artistas que han trabajado la supremacía del color pero suele suceder que aquellos que más se atrevieron a desafiar los límites expresivos que se encuentran implícitos en la formalidad que propone la estructura misma de la línea, son artistas versados en la vasta gama de recursos disponibles a través de ella.

 

La nobleza del dibujo admite que sea ejecutado en casi todos los soportes imaginables – aun digitales y hoy por hoy, especialmente los digitales - y con los materiales más variados; se nos revela muchas veces como pentimento aun cuando se intenta adrede acallarlo. La línea claramente separa, define, estructura, organiza, construye, expresa gráficamente en espacios planos cuanta idea, sensación, emoción, pensamiento haya pasado por las infinitas culturas desde el principio de los tiempos.

 

Dibujar es comunicarse con el otro; cualquier ser humano, desde sus primeros meses de vida, aprendió a utilizar el lenguaje gráfico como herramienta anterior y complementaria a la palabra. La creatividad se hace presente en el dibujo simplemente teniendo en cuenta la forma en la cual escribimos: al escribir todos revelamos un universo propio. Pero la acción de dibujar no nos convierte per se en artistas aunque nos dota de una capacidad de reconocimiento de un lenguaje pura y exclusivamente humano y universal que nos vincula aun en las diferencias. El artista será entonces el que pueda transformar ese accionar cotidiano inherente al hombre, el que pueda dotar a la línea de una presencia creativa, la “pincelada del artista” a la cual hacía referencia Henri Mattise, presente en las obras de arte.

Ha sido un verdadero placer y una exquisita clase la que he tomado mientras hacía el recorrido por la obra cada uno de los artistas que participan en este muestra. Y aun conociendo la seriedad de los involucrados -tres generaciones que se prestan a una charla silenciosa donde son los dibujos los que ponen el ritmo a la conversación-, me sorprende encontrarme con ciertas propuestas. Y agradezco, en los tiempos que corren, no haber perdido mi capacidad de asombro.

Artistas: Argañarás, Bacher, Baragli, Barreda, Bastos Butteri, Caressa, Castillo Constant, Chapur, De Koenigsberg, Donovan, Ferrari, Garnica, Goz, Guinot, Ivanchevick, Lamanna, Lodeiro, Masoch, Masotta, Mazzeo, Meijide, Montecucco, Morgante, Nigro, Noé, Paiva, Perrota, Pierri, Pietra, Pirozzi, Quiroga, Reato, Ronsino, Rossi Bunge, Santoro, Sapia, Simoni, Sosa, Stigliano, Stupía, Tapia Vera, Testa, Van Asperen, Vivero, Waissman, Yudoyoko.