Lo Propio y Lo Apropiado

Federico Towpyha Arte Contemporáneo 

Junio-Julio 2010

Curaduría: María Carolina Baulo

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La multiplicidad de significados que podemos extraer de ciertos términos, permite que el lenguaje se convierta en un terreno desafiante y enriquecedor aun cuando la ambigüedad de ciertas palabras parece sumergirnos en un mar semiótico. Al pensar en “lo propio”, rápidamente nos viene a la mente el sentido de propiedad, la identificación con aquello que poseemos que habla de nosotros mismos y nos define al tiempo que nos diferencia. Pero también, lo que es propio es aquello que es inherente a algo o a alguien, es aquello que corresponde y guarda cierta relación de adecuación con algo o alguien. Similar situación se da con “lo apropiado”; la apropiación como aprehensión o como valor – casi moral – de aquello que es correcto, un imperativo categórico.

Lucas Di Pascuale y Sergio Lamanna ponen sus obras a dialogar en una muestra que destaca el lado B del arte: por un lado la visión de un artista que reelabora la forma en que otro artista ha concebido una obra, y por otro lado un desfile de figuras relacionadas con el mundo del arte que siempre quedan relegadas a un espacio en off en función – o así debería serlo – de las obras. Di Pascuale retrata obras como si fuesen el modelo vivo pero su forma de apropiarse de esa imagen es desde la relectura, tomando al modelo como un ejemplo entre miles y no como un homenaje a un personaje en particular o a una obra paradigmática. Lamanna, por su parte, focaliza en las personalidades que giran en torno a las obras, los críticos, curadores, galeristas, aquellas figuras que contribuyen a la difusión, comunicación, circulación y muchas veces, en determinados casos, consagración de artistas y sus trabajos.

Dos puntos de vista que amalgaman, bajo el uso del dibujo como técnica fundamental, el lápiz y la tinta, la ausencia del color y la contundente presencia de la línea, dos registros del arte contemporáneo argentino; dos espacios que conviven e interactúan, que se retroalimentan y construyen mutuamente porque se necesitan y en ciertas condiciones hasta son fundamento uno del otro.

La elección de las obras referenciadas por Lucas Di Pascuale nos habla de una selección donde el azar tiene mucho que ver; lo propio se impone a lo apropiado, el respeto se impone a la solemnidad, la pulsión del artista por reelaborar aquello que llamó su atención, se impone a cualquier lectura que se quiera hacer en términos de reverencias. En cambio, en el caso de las animadas figuras monocromáticas de Sergio Lamanna, la presencia de la empatía se hace necesaria para que el artista logre vincularse con el personaje retratado y se anime a experimentar una visión particular; una visión que busca relacionarse con lo fantasioso antes que con lo caricaturesco o lo grotesco.

Modos de ver de dos artistas sobre las obras de otros artistas y los agentes que sobrevuelan su entorno; lo concreto y las condiciones de posibilidad, ambas atravesadas por un punto de vista que se presenta desestructurado sin caer en la sátira al tiempo que destaca y enaltece sin ser una oda. Apropiarse de los personajes y las obras, pasarlas por el filtro de lo propio y arrojar al mundo una nueva realidad, ese es el desafío.